Demanda #3

Ni un centavo más para combustibles fósiles.

Terminar con la legimitidad social y la financiación de combustibles fósiles: desinvertir, despatrocinar, desfinanciar.

Las compañías de combustibles fósiles son las más poderosas y ricas del planetay están usando su dinero para bloquear cualquier intento serio por detener el cambio climático. Si convencemos a nuestras instituciones de desinvertir, despatrocinar y desfinanciar los combustibles fósiles, podemos hacer que la opinión pública se oponga a ellos.

Desinvertir de las compañías de combustibles fósiles.

La desinversión obliga a la industria de los combustibles fósiles a rendir cuentas por su culpabilidad en la crisis climática. Si retiramos el apoyo público y nuestro dinero de la industria de los combustibles fósiles, podemos romper el poder que tienen sobre nuestra economía y nuestros gobiernos, al mismo tiempo que abrimos paso a una transición justa a energía renovable.

Las campañas no se tratan de solo lograr un “sí” a la desinversión. Se tratan de contar la historia del poder de la gente contra la industria de los combustibles fósiles. Obtener un “sí” en desinversión es muy importante, pero crear tensión en torno al sistema de pensiones de una ciudad reacia a desinvertir también lo es.

Al desmantelar la legitimidad social de la industria de los combustibles fósiles, podemos romper el poder que tiene sobre nuestra economía y nuestros gobiernos, abrir paso a soluciones comunitarias para la crisis, conseguir una legislación climática fuerte y cambiar el paradigma de la dependencia de combustibles fósiles.

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Desfinanciar nuevos proyectos de combustibles fósiles.

Financiar cualquier proyecto de combustibles fósiles, sin importar el lugar, es inaceptable por el peligro que los combustibles fósiles representan para la sociedad y nuestro planeta. Las campañas locales están presionando a sus ciudades y pueblos para que dejen de usar los servicios de los bancos que respaldan el desarrollo de combustibles fósiles. Es hora de que los bancos dejen de dar líneas de crédito y préstamos a proyectos de infraestructura de combustibles fósiles, como nuevos oleoductos o plataformas de excavación para fracking.

Nuestras ciudades y nuestros pueblos necesitan tomar el control de sus fondos y asegurarse de que no se gaste ni un centavo más, directa o indirectamente, en la financiación del cambio climático.

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Despatrocinar museos y organizaciones culturales.

Podemos lograr que el público deje de apoyar la industria de los combustibles fósiles si rompemos con el patrocinio que muchas compañías de combustibles fósiles tienen con nuestras instituciones públicas.

No queremos que BP, Exxon, Adani ni ninguna otra compañía de combustibles fósiles esté asociada con nuestros museos, instituciones culturales, equipos deportivos o eventos públicos. Estas son las compañías con planes de negocios que llevarían al cambio climático a convertir a nuestro mundo en un lugar inhabitable. Presionemos a nuestras organizaciones e instituciones para que rechacen estos patrocinios y tomen una postura moral firme por el bien de todos.

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¡Victoria!

Ciudad del Cabo, Sudáfrica

Ciudad del Cabo anunció oficialmente en junio de 2017 su intención de desinvertir de activos en combustibles fósiles. Esto convierte a Ciudad del Cabo en la primera ciudad de Sudáfrica y del Sur global en comprometerse a desinvertir de combustibles fósiles. Aprende cómo lo lograron los activistas de Ciudad del Cabo

Foto: 350 Africa

Preguntas frecuentes

 

¿Qué estamos pidiendo y a quién se lo pedimos?

Desinversión: queremos que los inversores institucionales ─las pensiones de nuestro pueblo, ciudad o estado y otros fondos públicos─ congelen toda nueva inversión en compañías de combustibles fósiles y desinviertan de la propiedad directa y cualquier otro fondo combinado, sea cual sea el tipo activos, incluyendo los capitales públicos y bonos corporativos, en un término de 5 años.

Recomendamos retirarse por completo de TODAS las inversiones en combustibles fósiles. Sin embargo, reconocemos que podría ser difícil identificar toda la cadena de los combustibles fósiles, por eso sugerimos usar la lista de las 200 compañías que cotizan en la Bolsa de Valores. Esta lista incluye la gran mayoría de las compañías de petróleo, carbón y gas y las clasifica según su cantidad de reservas.

Desfinanciar: queremos que los líderes institucionales, como nuestras autoridades electas, se aseguren de que el dinero público no se está usando para apoyar a la industria de combustibles fósiles. Esto incluye cortar lazos con los bancos que financian la crisis climática y construyen nuevos proyectos de combustibles fósiles. Les exigimos a nuestros líderes institucionales que se comprometan a que los bancos sean libres de combustibles fósiles.

Aquí están algunas de las resoluciones aprobadas en ayuntamientos:

Ordenanza de Seattle

Resolución DAPL San Francisco

Resolución del Grupo de Trabajo sobre banca pública en San Francisco

Resolución del Keystone XL en Seattle

Ordenanza DAPL Chicago

Despatrocinar: como dicen en BP or Not BP:, ““Sé sincero contigo mismo, sé muy crítico y olvídate de tu relación tóxica con BP”. Les exigimos a nuestras instituciones culturales y públicas, a nuestros equipos deportivos y a nuestros principales eventos que corten lazos con la industria y que rechacen cualquier tipo de asociación pública con el carbón, el petróleo y el gas . No queremos sus logos asociados con nuestro buen nombre. Ya no nos pueden engañar más. Terminen ya mismo con todos los patrocinios.

¿Cómo comienzo?

Si eres nuevo en este movimiento y esfuerzo, verifica si existen otros grupos u otras campañas Cero Fósiles en tu zona. Si no existen, organiza un evento e invita a tus amigos, vecinos u otros grupos con los que sea estratégico colaborar para discutir la formación de un grupo de campaña juntos. Aquí encontrarás una guía general de campaña y aquí tienes un buen lugar para comenzar a involucrarte.

Si ya formas parte de un grupo existente que participa en problemáticas similares, organiza una reunión para discutir el enfoque de una campaña local de Ni un Centavo Más en tu área. No olvides registrar tu campaña en el mapa de Cero Fósiles.

Compañías como ExxonMobil, Shell y BP tienen miles de millones de dólares/euros. ¿Cómo puede la desinversión de fondos de unas pocas instituciones ─como universidades, pensiones e iglesias─ tener un impacto?

La desinversión no es principalmente una estrategia económica, sino una social y política. Como en la lucha por los derechos civiles en EE. UU. o contra el Apartheid en Sudáfrica, cuanto más moral sea la batalla contra el cambio climático, más podremos impulsar la acción social. Debemos dejar claro que si está mal destruir el planeta, también lo está beneficiarse de esa destrucción. Al mismo tiempo, la desinversión construye poder político al obligar a los individuos y a las instituciones más importantes de nuestro país a elegir de qué lado están. La desinversión desencadena grandes debates y, como ya lo hemos visto en esta campaña, tiene un lugar destacado en los medios, lo que hace que el movimiento progrese.

Al mismo tiempo, hay ciertas consecuencias económicas. Tener cientos de instituciones que colectivamente acumulan más de 6 billones de dólares en activos destinados a la desinversión ya les causa problemas a las compañías carboníferas. Sumemos los grandes fondos de pensión del mundo y las inversiones de iglesias, sinagogas y mezquitas, y estamos en camino de incomodar a empresas como ExxonMobil, Shell y Peabody.

Si bien la venta de acciones puede no tener un impacto inmediato en una compañía de combustibles fósiles, especialmente en una tan grande como Exxon, lo que hace es comenzar a crear incertidumbre sobre la viabilidad del modelo empresarial de la industria de los combustibles fósiles. Esta es la explicación: para mantener el calentamiento global por debajo de los 2 °C, un objetivo que aceptaron la mayoría de los países, La Agencia Internacional de Energía estima que la industria de los combustibles fósiles deberá dejar aproximadamente 90% de sus reservas de carbón, petróleo y gas sin quemar. Puede que dichas reservas estén físicamente bajo tierra, pero económicamente ya están en la superficie y contabilizadas en el precio de las acciones de todas las compañías de combustibles fósiles. Globalmente, el valor de estas reservas es de unos $20 billones de dólares, dinero que tendrá que restarse cuando los gobiernos finalmente se vean obligados a regular el dióxido de carbono como contaminante. Al desinvertir de los combustibles fósiles, las instituciones no solo propician la acción gubernamental, sino que también comienzan una importante discusión sobre los “activos en desuso” de la industria de los combustibles fósiles.

Por otra parte, la desinversión también genera el impulso para invertir el dinero en energías limpias, desarrollo comunitario y otras inversiones sostenibles. Trasladar tan solo una parte de esas inversiones a nuevas inversiones ─como bonos solares, fondos de préstamo rotativos o industrias de energía avanzada─ generará un gran impacto. Lo que es más importante, cuando otros inversores, ya sean individuos o fondos de pensión, vean que las principales instituciones del mundo comienzan a moverse en esta dirección, es muy probable que ellos también lo hagan. Las inversiones de las instituciones no serán suficientes para impulsar una revolución de energía limpia ─por eso presionamos para detener y prohibir los combustibles fósiles , y también para acelerar una transición justa a energía renovable─ , pero propician significativamente la inversión.

La desinversión y la desfinanciación suenan complicadas. ¿Es necesario ser un experto para comenzar una campaña?

Nop. Históricamente, las campañas de este tipo han tenido éxito cuando una oleada de opinión pública acerca de la moralidad de la problemática golpea a los encargados de tomar las decisiones. Se trata de construir el poder de la gente. Apégate a los argumentos morales, los expertos se encargarán de discutir los detalles. Eres un experto en qué es lo mejor para ti. No permitas que los encargados de tomar las decisiones te dejen fuera de la conversación sobre tus fondos públicos o pensiones.

¿Pueden los accionistas presionar a las compañías de combustibles fósiles sin desinvertir?

La iniciativa de los accionistas puede ser una herramienta efectiva para hacer pequeñas reformas en una compañía, como presionar a Apple a instaurar mejores prácticas laborales en las fábricas con las que trabaja en China. Durante las últimas dos décadas, hubo numerosos intentos de movilizar a los accionistas para cambiar el comportamiento de la industria de los combustibles fósiles, también. Si bien hubo algunas victorias limitadas ─como instaurar prácticas sostenibles dentro de la compañía─, ninguna de las resoluciones de los accionistas pudo resolver el principal problema y modelo de negocios de esta industria: La masiva cantidad de carbono que insisten en descargar a la atmósfera gratuitamente. Votar por resoluciones amigables con el clima es bueno, pero no solucionará la raíz del problema. Los científicos dicen que para poder mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC, necesitamos mantener alrededor del 90% de las reservas de la industria de los combustibles fósiles bajo tierra. Este es un objetivo alcanzable, pero es el tipo de movimiento por el que ningún grupo de accionistas votaría de buena gana. No nos equivoquemos, Exxon aún podría obtener ganancias como compañía energética si trasladara su masiva riqueza y experiencia a las energías renovables, pero lo haría solo si una regulación gubernamental lo dispusiera y no por voluntad propia.

Es por eso que llegó el momento de la desinversión. Necesitamos dejar claros los riesgos morales de nuestra situación actual: La industria de los combustibles fósiles está arruinando el planeta, y es inmoral beneficiarse de esta destrucción. La desinversión es una acción clara y poderosa que ayuda a propiciar la acción gubernamental, además de dejar claro, desde un punto de vista económico, que deberíamos invertir nuestro dinero en soluciones alternativas, seguras y duraderas. Si hubiéramos comenzado esta campaña hace 30 años, la iniciativa de los accionistas habría tenido mucho más sentido, pero con un margen de acción que se reduce a pasos agigantados, debemos hacerlo rápido y de manera valiente. La desinversión puede ser un paso incómodo de dar, pero es lo correcto. Y tendrá un impacto mucho mayor que cualquier resolución de accionistas que podamos llegar a aprobar.

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